LIMITACION DEL NUMERO MÁXIMO DE HORAS DE SUPERVISIÓN EN LA ACEPTACIÓN DE ENCARGOS DE AUDITORIA

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Las normas técnicas de auditoría publicadas en   1991 están obviamente obsoletas y han der ser rápidamente sustituidas por las normas internacionales de auditoría. Un claro ejemplo es la 1.4.3. correspondiente al capítulo de normas generales y en concreto a las relativas a la diligencia profesional del auditor según la cual:

El auditor de cuentas no podrá aceptar trabajos que superen en conjunto su capacidad anual medida en horas. A estos efectos se considerará que un auditor de cuentas, siempre que cuente con el equipo humano necesario, puede supervisar un máximo de 25.000 horas de auditoría anuales. En el caso de sociedades de auditoría dicha cifra se multiplicará por el número de socios auditores de cuentas ejercientes.

Esta exigencia se encuentra recogida de forma general en la NICC1 publicada el 22 de diciembre de 2010, cuando en su requerimiento 26, al referirse a la “Aceptación y continuidad de relaciones con clientes y de encargos específicos” señala que las políticas y procedimientos de control de calidad instaurados por los auditores han de garantizar que únicamente se iniciarán o continuarán relaciones y encargos en los que la firma de auditoría (entre otras condiciones) disponga de la competencia para realizar el encargo y la capacidad, incluidos el tiempo y los recursos, para hacerlo (el resaltado es mío). Sin embargo, la norma NICC1 no fija un límite de horas máximo por encima del cual no debe asumirse ningún encargo adicional.

La mención tan categórica a las 25.000 horas que establece la norma de 1991 pensaba que había sido desestimada. De hecho no se hacía referencia a ellas en ninguno de los artículos o ponencias que, al tratar sobre este tema, trataban sobre la capacidad requerida para la aceptación de los trabajos de auditoría. Por este motivo me ha sorprendido la referencia a ellas en el resumen de las revisiones de control de calidad realizadas por el ICAC durante el segundo semestre de 2010, al recomendar que: “las políticas y procedimientos para la aceptación y continuidad de clientes, se ha de contemplar entre otros aspectos, el “no sobrepasar las 25.000 horas de supervisión”. Lo que indica que, al menos para el ICAC, el número de horas establecido en 1991 sigue siendo válido, ¡20 años más tarde! [1].

Las normas éticas del IFAC y en concreto a la parte B del citado Código (A8 de la NICC1), como he indicado antes, no hace mención alguna a un número máximo de horas de supervisión.

Lo anacrónico de la limitación de las 25.000 horas a la que al parecer el ICAC sugiere que se incorpore en los manuales de control de calidad se justifica por:

a)      Durante los 20 años transcurridos desde la publicación de la vieja norma técnica, se han producido importantes cambios tecnológicos y de todo tipo que invalida la cifra de las 25.000 horas.

b)      Al hilo de lo anterior, los sistemas de supervisión, los medios informáticos utilizados, la propia formación del personal, la tecnología de la información utilizada por los clientes y la mayor preparación de éstos hacen aconsejable modificar el límite de las 25.000 horas o lo que sería más razonable, eliminar su referencia y dejarla al criterio del profesional.

c)      La capacidad de supervisión de un auditor está obviamente condicionada por el grado de dedicación aplicado a la supervisión de trabajos de auditoría, aspecto al que no hace mención alguna en la norma de 1991.

d)      Otros aspectos relevantes como el grado de participación del socio, la colaboración de otros auditores externos, el grado de complejidad de los trabajos y sobre todo, el nivel de riesgo asumido en cada uno de ellos, convierte es un sinsentido la fijación de un límite de horas de auditoría a controlar por un auditor.

e)      También se ha de tener en cuenta que como consecuencia de la nueva regulación, determinados trabajos requieren de una revisión de control de calidad del encargo (EQCR) lo que, en principio requiere un mayor grado de supervisión por parte del socio firmante.

En conclusión, considero inapropiado el mantenimiento de las 25.000 horas por anacrónico y por carecer de la más mínima justificación, sugiriendo que por parte del ICAC se acelere el proceso de armonización de las normas técnicas con las internacionales y que  en los sistemas de control de calidad internos (SCCI) a instaurar por los despachos y firmas de auditoría se contemple la capacitación del socio auditor, medida en horas de supervisión, acorde con su tamaño, características y tipo de trabajo asumido; en definitiva, de acuerdo con el espíritu de la norma NICC1 de reciente publicación.

 

 


[1] Recuerdo que en los años 80, algunas grandes firmas tenían como baremo para determinar la necesidad de un nuevo socio la cifra de 20.000 horas, es decir, cuando la oficina crecía al menos en ese número de horas, se debía contar con un nuevo socio. La problemática actual no tiene nada que ver con la de entonces.

 

2 Comments - Leave a comment
  1. David dice:

    25000 horas? Por que no 15000 o 35000? Como se miden, hay un contador electrónico? Existe un reloj de arena al que va dando vueltas? Pero si hay que ponerlo en el manual de calidad se pone, faltaría mas..

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